Gane un diamante exclusivo de Blue Nile

Beth y yo nos conocimos cuando trajo a un comprador a la casa que yo estaba vendiendo. Después de varias conversaciones y de descubrir que no era, como yo pensaba, la esposa del comprador, la invité a almorzar. Comenzamos a salir y descubrimos que ambos buscábamos lo mismo. Poco tiempo después le propuse matrimonio. Ya había comprado en Blue Nile antes. La primera vez, en 2001, no tenía idea de dónde buscar diamantes o qué comprar. Investigué mucho y comparé precios, incluso en importantes tiendas de diamantes, pero nadie pudo ofrecerme la calidad ni el excelente precio que me ofrecía Blue Nile. Así que confié en ellos y tuve una excelente experiencia con esa primera compra. Tanto para Beth como para mí era el segundo matrimonio, pero aun así era importante para nosotros el romanticismo de comprometernos y encontrar el anillo perfecto. Esta vez acudí a Blue Nile desde el principio. Aunque Beth ayudó a elegir el anillo, logré sorprenderla con la propuesta. Ella dice que se lo supliqué, y es verdad: estaba de rodillas en la sala. Es un recuerdo dulce y tierno que todavía compartimos, a pesar de llevar más de una década de matrimonio.

Había llegado el momento de proponerle matrimonio a la mujer que amaba desde hacía mucho tiempo. Primero fui a las joyerías locales, pero no vi nada que me llamara la atención. Exploré opciones en línea y encontré a Blue Nile. Pensé que sería simplemente otro cliente y no esperaba un contacto personal. Pero no fue así. Terri se esforzó para ayudarme a que todo fuera perfecto. Incluso aceleró el proceso de colocar el diamante en la montura para que pudiera proponerle matrimonio a mi novia en un evento especial al poco tiempo. Y en lugar de buscar en una vitrina y encontrar un anillo elaborado por otra persona, pude crear el mío exactamente a mi gusto. Incluso con ese nivel de personalización, tenía la opción de devolverlo si no estaba satisfecho. Cuando abrí la caja, me sentí un tonto por haberme preocupado por comprar en línea. ¡Era perfecto! Kirsten casi se desmaya cuando vio el anillo. Le encanta. Pude darle lo mejor a mi novia con el dinero del que disponía. Para mí, eso fue todo un éxito.

Matthew y Jessica
Matthew y Jessica

Proponerle matrimonio a mi novia fue inolvidable. Encontré un lugar en un acantilado con vista al mar, grabé algunas canciones y preparé un sistema de sonido. Pero me faltaba algo. El anillo Las joyas del centro comercial eran poco originales y el distrito de joyeros de Los Ángeles era abrumador. Me hablaron de Blue Nile, busqué en Internet y quedé muy impresionado con su calidad. Elegí una montura y encontré el diamante perfecto. El anillo llegó antes de transcurridas 48 horas y era mejor de lo que había imaginado. La noche de la propuesta, caminé con Jessica por el bosque hasta llegar al acantilado. Apenas reconoció mi voz que salía de los altavoces, se dio cuenta de lo que estaba pasando. Me empezaron a sudar las manos y se me aceleró el corazón cuando le pedí que bailara conmigo. Los dos estábamos muy nerviosos. Ella no paraba de hablar. Bailamos tres canciones y ella seguía hablando. Cuando empezó la última canción, supe que iba a tener que interrumpirla con la propuesta. La hice darse vuelta y cuando volvió a mirarme yo estaba de rodillas con el anillo en la mano. Es un momento que recordaré para siempre. Fotografía de Single Frame Cinema.

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